-No podes escuchar mi voz, dejá de preguntarte dónde estoy, y de dónde venimos, estoy bien, soy yo, no hace falta que te lo diga- escribiste en mi antigua máquina (que encontré en la calle)
(soñé)
aparte:
tras tu pregunta "cómo estas?" respondo con la mejor sonrisa sardónica "bien"
estoy devastada interiormente, pero nunca lo notarías, estas demasiado ocupado
en vos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario