Vivir el proceso de superación. Caer en la cuenta de que se perdió algo que en este último tiempo era rutina. Asimilar que aquella persona dueña de mis hábitos no lo es todo , y que pueden practicarse actos más entretenidos y menos cerrados...comprender esto y sonreír.
¡PERDER LA RUTINA! Percatarme de que no te extraño a vos, sino a los hábitos. SONREÍ, LOGRÉ SONREÍR DE NUEVO!
(Ordenando mi habitación, encontré un pedazo de papel que decía esto...bastante viejo, y la tinta bastante borrosa)
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