Por cierto, la música también me fue de gran ayuda, era una especie de medicina, un viaje hacia un espacio utópico, allí asistiré cuando quiera decaer, porque en ese sitio nadie puede ingresar (a no ser que yo lo invite) nadie puede corromper aquella belleza, la belleza de MI lugar que de cierta manera vos me enseñaste a crear.
Son las siete y estoy pensando, volando con la música que permanecía en mis oídos, caminando entre tus sabias palabras...si, sabias, danzaba sobre ellas y a medida que giraba ingresaban en mi mente y se aferraban a mí cada vez más...un poquito más. Si supieras el cambio que generaste en mí, es por eso esta "carta" es que estoy tan sorprendida, es increíble que en una noche, en unas horas...hayas logrado esto.
Te quiero mucho Locatelli
con cariño, asho.
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