sábado, 26 de junio de 2010

hermana:
Quisiera tener dulces palabras que puedan consolarte, si es el verbo adecuado al momento, pero lamento decirte que no...no las tengo, primero, porque después de mucho tiempo consideré la idea de que no existe el consuelo, y segundo, qué podría decirte yo a vos que no sepas?.
Cada día es un recuerdo vivo más. Aún siento su dulce presencia junto a mi, junto a vos, te veo brillar porque sé que te acompaña (obviemos el hecho de que te considero una mujer especial), y quién sabe dónde estará...en el cielo o en las nubes, en una vaquita de san antonio, en otro plano quizá. ¿De dónde vendrá esta conspiración de invisibilidades? (dijo Alejandra)
Espero que esta noche la almohada te resulte muy suave y te ofrezca un cómodo lugar para reposar tu cabeza (tal vez, a punto de estallar), dulces sueños, te amo con todo mi ser. Gracias por haberme brindado la oportunidad de ser tan feliz (por primera vez, de verdad), alguna vez en el 2004.

No hay comentarios:

Publicar un comentario