viernes, 5 de marzo de 2010

Plegaria a la traición

¡Amor...amor!...Traicionas mis deseos,
Mi tristeza, mi esfuerzo... ¡Cuando hundía
La ilusión en la sombra de la muerte
Revives su cadáver, lo dominas,
Y me entregas atada
Como un mártir vencido...

¡Amor! ¡Amor! Tus alas han golpeado
A las puertas del alma, suavemente...
Me han mentido tu arrullo, no lo ignoro,
Pero he sido cobarde y con las alas
Agoreras y trágicas me has hecho
un manto todo blanco y todo rosa.

¡Traición! ¡Traición! Tu fina puñalada
Sangra mi vena y ha de darme muerte
Y no puedo ni quiero maldecirte.
¡Has vuelto amor, has vuelto!

Como un niño sorprendido de pronto
Mi alma pone interés en recibirte
Y temor; tiembla acaso por sus flores
Que se abrieron recién cuando tus alas,
fino amor, me llamaban, me llamaban...

¡Entra traidor! Tú sabes lo que encuentras:
Sé cuidadoso, mira que no quedan
Muchos capullos más, no te prodigues
De sus pétalos lánguidos y enfermos,
Que en el jardín de Otoño a donde llegas
Las flores se malogran fácilmente.

¡Entra traidor! ¡Intenta algún milagro!
¡Hazme olvidar la tempestad pasada,
Arrúllame, adorméceme y procura
Que me muera en el sueño de tu engaño,
Mientras me cantas, suave, la alegría
De las pascuas del Sol!

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