domingo, 27 de septiembre de 2009

"Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera,

mas no desotra parte en la ribera
dexará la memoria en donde ardía;
nadar sabe mi llama el agua fría
y perder el respeto a la ley severa.

Alma, a quien todo un dios prisión ha sido,
venas, que humor a tanto fuego han dado,
médulas, que han gloriosamente ardido,

su cuerpo dexarán, no su cuidado;
serán ceniza, más tendran sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado."
Francisco de Quevedo

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